Este martes fue un día prácticamente dedicado al aprendizaje y refresco de mi olvidado inglés. En Londres, existen varias academias gratuitas de inglés en la que dan las clases futuros profesores que están en formación. Esto viene bastante bien al principio ya que al ser la vida tan cara aquí, cualquier ayuda es buena que te puedan dar es bien recibida.

Después de desayunar y conectarme un rato a Internet y mandar 40 mil correos en busca de un alojamiento aceptable fui a la academia de St. Giles en Russell Square junto con Bono. Hay que estar una hora antes para coger el ticket y poder entrar a clases. En la cola ya te das cuenta que los españoles por Londres son muchos y que aprovechamos cualquier cosa que sea gratis.

St Giles

Una vez con el ticket, un buen bocadillo en el Sub-Way y a comerlo a un parque cercano del British Museum. No es plan de comerlo otra vez dentro así por la cara (aunque se esta calentito y es gratis). El resto de los españoles, le echan más morro y se meten con todas las bolsas del Tesco a comer en el Starbucks.

Las clases de St. Gilles son prácticamente de gramática y aunque me va bien para refrescar no ayuda mucho para hablar durante el día a día. Al acabar las clases a las 16.00 había que hacer tiempo para las otras clases en Shane Global Language Centre (en Bond Street). Pues nada, valientes como somos nos vamos andando para ahorrarnos algo en la Oyster card y después de una hora andando llegamos.

Nos encontramos con Jesús. Aún queda una hora para empezar las clases y lo acompañamos a dejar algunos curriculums.

Las clases en Shane Global están más orientadas al speaking (hablar) y se nos pasan las dos horas en un momento. Para ser la primera clase estoy muy contento de como fue y espero que así siga. Por cierto también había españoles por ahí, a parte de bastantes franceses, brasileños y otras nacionalidades. ¡Mañana más!